lunes, 29 de octubre de 2007

La Hermosa Dimensión


Jamás en la vida volveré a pasar por alto ni a subestimar un presentimiento, estos vienen de mundos inexplicables, como el de los sueños, y avisan como tales el como va a ser un seceso, si beneficioso o devastador. Los presentimientos son pocos, escasos, precisos, es fácil percatarse de cuando uno no los aprovecha, por que siempre hay una consecuencia buena o mala cuando uno los siente. El peor error de mi vida, fue no aprovechar un presentimiento, y usarlo como debió haber sido.

E. Silva

No tenía nada entonces, ningún bien, ni físico ni mental, nada que valiese la pena recordar, nada que valiese la pena cuidar. Mi vida hasta entonces, había sido una aventura soñada para cualquier como yo, gane una experiencia rica, a costa de errores y pequeños dolores, que yo pensaba en aquel entonces que eran los más crueles castigos del infierno –posteriormente descubrí que no era así-, tanto aprendí en aquel tiempo, que a veces podía crear maravillas retorcidas en mi mente, las cuales, con mis jóvenes manos, iban encontrando las formas más bellas, a mi concepción y a la de muchos otros.

Fue tan exhaustivo, cansador y varias veces agobiante ese energético periodo, en el cual aprendí más de lo que debía, que paso el clímax e incluso el momento culmine de más no poder, llego ahí un furtivo estruendo al fondo de mi ser y me hizo morir en vida – mi primera muerte -, fue como si el antiguo padre del demonio al que todos temen, hubiese venido más temprano de lo cósmicamente pactado, en un carro de oportunismo negro, tirado por siete caballos desollados, sin vergüenza alguna, el cual, desde su macabro asiento, formado por almas tristes y melancólicas eternamente condenadas, me hubiese castigado mil veces de maneras horrorosas y desgraciadas. Me sacaba la piel y los ojos, y a mano me los zurcía otra vez al revés, me violaba sin sexo con su fétido cuerpo mórbido, y me azotaba con cadenas que parecían estar poseídas por una legión de ánimas pagando penas. Así por una eternidad finita.

Cuando me soltó, me vi en un desierto gris inmenso, donde no había nada más que cenizas salidas del fuego de mi dolor, yo entonces solo me arrastraba a ningún lugar, moribundo sin energía alguna después de aquella tortura, desfallecía una y otra vez, mientras que alucinaba con distorsionadas imágenes de mi pasado, que ahora era horrible, solo quería morir, salir de esa dimensión tan retorcida y nauseabunda en la cual vine a nacer.

Pasaron nueve días en vela, en los cuales malgaste mis ultimas gotas de vitalidad, vagando por aquel desierto pos apocalíptico, de súbito fue entonces cuando caí, caí en aquel abismo sin profundidad alguna, pensé – algo irónicamente agradecido – que ese era mi final inevitable, estaba yo ahí tumbado con la vista hacía el cielo nublado, rasgando la ceniza débilmente con mis manos y pies descalzos, mis ojos se cerraban vencidos de pronto por la fatiga y por la (supuesta) partida de este mundo, yo solo me rendí y espere descansar en aquel triste lecho improvisado.

No se con exactitud cuanto tiempo transcurrió, si fueron días, horas, minutos o segundos, no lo se de verdad. Paso que sentía algo tocar mis pies con delicadeza (y digo “sentía” por que estaba tan moribundo que no podía abrir los ojos), luego esto subió hacia mis manos marchitas y las comenzó apretar con dulzura y bondad. Por esencia sentí que este ser era una fémina, e imagine por instinto que tenía mi edad y que era hermosa por naturaleza. Ella entonces, se recostó respetuosamente sobre mi cuerpo desvalido, y me susurraba mil cariños al oído, me contaba que había buscado ayudarme hace ya mucho tiempo, que me conoció una vez en sus sueños, donde ella me salvaba de horrendas serpientes que me mutilaban en pesadillas desesperantes, y que desde aquel entonces su inconciente me buscaba cada vez que algo gatillaba su recuerdo hacia mí. Ahora, de alguna manera u otra ella me iba a salvar de la muerte en vida, me convido a dormir junto a ella, y a soñar en la dimensión más hermosa, que solo juntos podíamos concebir.

A pesar de que mi vitalidad no volvió en lo más mínimo, en mi mente surgió un profundo sentimiento hacia la vida otra vez, el cual me dejo entregarme por completo y con plena seguridad a descansar indefenso en sus brazos calidos y gentiles, comencé poco a poco a quedar profundamente dormido.

Me vi en un espacio infinito e incoloro, esta vez de pie en la nada, y con mucha energía (había comenzado a soñar). De pronto apareció ella delante de mí, dándome la espalda de manera receptiva, yo la abrase lentamente, disfrutando con mis manos sutilmente su calida suavidad exquisita, hasta culminar en su precioso vientre de color claro y puro. Al hacer aquello, el espacio cambio de color a una tonalidad aguamarina preciosa, con un efecto de pintura derramada por el pintor para lograr belleza artística magna, ella se dio media vuelta, y dada su estatura, un impulso inevitable hizo que mis labios le besara la frente en agradecimiento de algo que no sabía que era, ella me miro con ojos emocionados, y sin decir nada tomo mi mano derecha y me llevo a volar en aquel sueño hermoso.

A medida que avanzábamos, todo el espacio vació, se llenaba con maravillosos paisajes de fantasías hermosas, vi islas flotantes con árboles bellos y ancestrales, que erguidos y orgullosos mostraban sus contexturas y formas extremadamente bellas, que irradiaban una energía tan agradable que daban ganas de parar en cada isla a tirarse al lecho de sus raíces a tan solo dormitar en busca de placeres celestiales. Pero el estar con ella era más placentero que ser incluso un dios. Cada vez que me fijaba si ella disfrutaba del encanto de los paisajes igual que yo, me aferraba a su mano más y más

como buscando la respuesta de por que aquel sueño era tan perfecto.

Después de pasar por aquellas islas con espesuras tan hermosas que salían de la comprensión y razón humana, nació de la nada un inmenso mar de color azul real, y junto al cielo que volvió a cambiar, esta vez de un color rojizo que combinaba la miel y la pasión emocional a tal punto que hubiese sido la formula de la vida eterna, creó un horizonte más precioso que cualquiera visto en el planeta tierra, en el cual seguíamos volando, acariciados por un viento que con su susurro nos hipnotizaba con la más bella poesía, uniéndonos metafóricamente la carne con la mayor sutileza posible, fue cuando nos miramos al compás de la lírica del viento, y comenzamos a preguntarnos si en realidad estábamos amándonos ya.

Este pensar solo fue interrumpido cuando del mar comenzaron a brotar colosales pilares, hechos de algún material que solo se consigue en otras dimensiones. De kilómetros de altura, estos pilares trazaban en su cuerpo extraños caracteres preciosos, que les daban una belleza mística y un hechizo de amorío poético. Paramos por ello, momentáneamente nuestro avance por los aires de aquella dimensión, en medio de seis de estos gigantescos pilares, que formaban un círculo superior a la primera perfección, y bajo nuestros pies vimos entonces nacer de ese calmo mar

Una ciudadela alucinante y hermosa, donde todas sus edificaciones de un tipo de piedra blanca, se destacaban por separado, por concebir una originalidad tan bella y estremecedora, que hacía dudar sobre la concepción de la hermosura. En dicha ciudad paramos a descansar, y deambulamos solos durante mucho tiempo por sus majestuosas calles y jardines, fue allí donde conocimos nuestras naturalezas, fue allí donde nos percatamos y confirmamos que juntos creábamos un equilibrio emocional perfecto y único, y fue en aquella ciudadela blanca, donde nos confesamos amor uno al otro por primera vez

Todo seguía perfecto después de nuestra partida de la preciosa ciudad blanca que surgió del mar, volamos más aun entonces en este hermoso sueño sin fin, amándonos ahora dentro de una consiente fantasía, avanzábamos sin parar, así hasta terminar el calmo mar, y vimos a lo lejos un plano solidó y cuadrado ya concebido, que flotaba sobre un agujero negro en el espacio infinito. Al acercarnos más, notamos que era un inmenso laberinto color verde bosque, que abarcaba completamente la superficie del pequeño planeta cúbico. De pronto, una fuerza subliminal y tentadora nos obligo a descender en este laberinto, y eso fue lo que hicimos sin pensar.

Al llegar a este, algo perturbo mi mente, un susurro aterrador en el aire me comenzaba a amenazar, por esto, de inmediato mire a mí amada con preocupación, pero ella no se percataba de la voz en el aire, ella solo miraba con curiosidad los muros de aquel laberinto, que ya desde dentro, eran torcidos y sombríos, de una arquitectura desvariada e imperfecta.

En cuestión de un segundo a otro, creí tranquilizarme por el hecho de que ella no se percatase del constante susurro horrendo en el aire, pero mi paz flaqueo al instante al volver a ver su precioso rostro con más atención, por que la curiosidad que se dibujaba en el, salía de lo natural y normal; era una sublime curiosidad morbosa, provocada por la insana estructura de aquel laberinto maldito, he aquí el final de nuestro equilibrio emocional perfecto, ya que este laberinto, concebido por un tercero, desconocido para mi, que vino a cruzarse por un mal azar en esta dimensión hermosa para los dos, provocaba sentimientos distintos en nuestras mentes; Por mi parte, me provocaba repugnancia incomprensible, un terror instintivo, era como una trampa puesta con desinterés a cazar lo que cállese, pero hecha con una diabólica habilidad que me recordó a mí, antes del castigo sufrido, sentí que veía por un instante el fin terrible de aquella trampa. Por otra parte ella, estaba fascinada, y aunque tal vez no se daba cuanta de esto, por estar dentro de un sueño precioso, pero a la vez que halla llegado algo del más allá, que ninguno de los dos allá creado, ella tocaba de cuando en cuando los muros mientras caminaba, para quizás así sentir aquella experiencia de algo nuevo no imaginado por su mente, y tal vez así crear un nuevo sentimiento in imaginado jamás antes sentido, y aunque jamás me soltó la mano, ya no me sentía seguro, porque aquella voz en el aire me seguía debilitando el pensar, me amenazaba con arrebatarme a mí amor, y yo no lo podía probar, porque ella no lo lograba escuchar, y más aun, estaba hipnotizada por los pasillos retorcidos de aquel pesadillesco laberinto. Me pregunte en ese momento, si estaba caminando voluntariamente hacía mi próximo sufrimiento, más tarde lo comprobé.

Parecía una eternidad cuanto vagamos por aquellos pasillos repugnantes y oscuros, de aquel pequeño, cúbico y horrendo planeta. Yo en tanto perdía energía por el maldito ente que me hablaba al oído, lograba que me encorvara a tal punto de casi andar de rodillas, mi espalda no daba más, ahora el sueño era una pesadilla, me estaba sintiendo a morir, solo aun respiraba y avanzaba, porque ella jamás me soltaba la mano, incluso a pesar de que por su transe hacia el laberinto, ni siquiera se percataba de que yo ya casi desfallecía. Entonces la pesadilla seguía, ya no soportaba más el andar, por que el ente hacia ahora que mis pies pesaran.

De pronto llegamos a una mal forme habitación cuadrada en algún lugar del laberinto, la cual tenía un horrendo altar de una arquitectura repulsiva sin forma definida. Fue allí, después de contemplar la habitación, cuando ella recién se percato de mi estado decadente. Entonces con todo su amor, me tomo y me encaramo en el horrendo altar para que descansase. El material solidó del altar comenzó a mutar al apenas sentirme sobre el, atrapándome por la espalda, dejándome totalmente paralizado y mudo, ella de esto no se percato, y solo acariciaba mi cabeza con dulzura y besaba mi frente de cuando en cuando, diciéndome que me iba a cuidar siempre y para siempre, y que cuando recuperase energía, nos íbamos a marchar de ese “raro” lugar para seguir viajando por nuestra dimensión perfecta, y que cuando culminara nuestro viaje, volveríamos a la hermosa ciudadela blanca, para vivir eternamente allí, me prometió también, que haríamos el amor por primera vez desembocando toda nuestra pasión y cariño a la vez en el acto, en el edificio más alto de la ciudadela blanca. Yo solo sonreí sin sonido alguno (ya que no podía hablar) después de sus bellas palabras, y sacaba energías sobre humanas para aferrar su mano hasta el final; pero fue allí cuando comencé a sentir aquella voz de pesadilla más cerca que nunca, y pude divisar de reojo, detrás de ella, una silueta atroz, nauseabunda y horrorosa, de la cual venía la voz maldita, levante la vista otra vez, y ella estaba con la mirada fija hacía adelante, totalmente ida de sus sentidos, embriagada por el encanto de la distorsión nefasta, hipnotizada por la inteligencia que había creado aquel terrorífico laberinto. yo solo me eché a llorar de ira e impotencia por no poderme mover de aquel altar repugnante, ella entonces, en su embriagues diabólica me soltó la mano de súbito, lo cual me dejo impactado tremendamente, mis presentimientos se hacían realidad, la perdía de verdad, era la más horrible de las pesadillas, ella, a la única mujer que e amado en mi vida, se iba siguiendo una nueva experiencia, ¡que yo sabía de ante mano que era horrenda! ¡¿Qué he hecho, por qué deje que pasara esto si yo ya lo sabía?! De la nada mi mudes seso y di un grito tan agudo y aterrador, que el laberinto comenzó a caer y destruirse, yo perdí la conciencia en ese momento.

De pronto me vi otra vez recostado, y ella acariciándome la cabeza, pero esta vez estaba en una hermosa habitación blanca, en aquella ciudadela maravillosa, aun soñando, al recordar lo “recién” acontecido, me senté sobre el lecho en que me encontraba, ella ahora me miraba sin decirme palabra alguna, yo la mire otra vez tratando de transmitir mi amor, ella con sus grandes y preciosos ojos marrón me contesto la mirada, pero la saco de inmediato, como si el mirar mis ojos sinceros le perturbase la conciencia, comprendí con el martirio atroz de mi corazón, que ella jamás iba a volver a ser la misma, sus lagrimas callaron, las mías igual, ambos sabíamos que en las pesadillas nadie tiene culpa alguna de los horrores que pasan. Pero en la ciudad blanco al pasar del tiempo nos miramos otra vez, y en aquella dimensión hermosa, nos seguíamos amando sin importar cualquier pesadilla pasada atroz, ese sueño era la perfección.

Desperté al fin, en el horrible erial de ceniza de un salto, pensé que todo era un loco sueño con final feliz a pesar de las adversidades, pero al darme cuanto de que ella realmente existía, me sorprendí a tal punto de que mi habla no pudo salir, ella se encontraba allí, ya despierta, arrodillada a mis pies, con sus manos acurrucadas entre sus piernas, con la vista hacia el suelo y con un aire de melancolía suave y fría. fue cuando me espante y comencé a sufrir otra vez, porque volví a la horrible dimensión de la realidad, y la pena me abordo más aun, casi matándome, por que ella, en esta dimensión, no me podía mirar a los ojos, porque en esta dimensión estaba la conciencia de lo concebido, y ella, no se había arrepentido.

¿Cómo lograr hacer que dos seres que juntos forman la perfección, y que se aman, estén juntos entre dos dimensiones totalmente distintas?

domingo, 28 de octubre de 2007

Filosofía del mal: 1 El arte del mal


Las pocas veces que he concebido mis más nefastos deseos psicopáticos a sido bajo el umbral de mis sueños, donde nadie más que yo puede decir lo que se hace y lo que no se hace.

Según mi propia teoría, el ser humano, tras años y años de vivir bajo la costumbre sublime de “ser buena personas y vivir tranquilos”, ha decaído inconcientemente en un dejeneramiento mental, por estar eternamente reprimido.

Día a día veo perversión, asesinatos, violaciones, guerras y otras porquerías en los medios de comunicación, ¿Por qué hay tanta depresión en mi entorno? A veces creo que aunque la gente tenga todo lo que quiera en la vida, jamás va a llegar a la perfección, o a lo que ellos asimilan como perfección. Mas yo aspiro a ser un alquimista dentro de mi mente, y buscar la formula para resolver este conflicto tan solo con mi persona, aquello bastaría.

El mal y el bien son los eternos bandos rivales de la mente del humano, y el mal en la mayoría de los casos sale de manera desmedida, y gana casi en todas las oportunidades. ¿Por qué pasa esto siempre?

Desde hace siglos en todas las culturas que echaron raíces firmes y que en nuestros tiempos aquellas raíces dieron frutos, siempre se le ha impuesto al ser humano la decencia, la moral y las buenas costumbres, de alguna u otro forma, desde la infancia. Esto es inevitable, un modo de operar, influenciado por las distintas religiones y gobiernos. Esto en nuestra conciencia nos parece lo más ético y razonable, y nos forma un modo de vida tranquilo y pleno. Pero, el peor error de la humanidad en este tema, fue no tomar en cuenta nuestro inconciente, nuestros instintos. En la naturaleza, esta el día y la noche, la luz y la oscuridad (representaciones metafóricas del bien y el mal), nuestras mentes para tener un optimo equilibrio necesitan de vez en cuando un poco de oscuridad, escuchar entonces aquellas voces que nos quieren llevar a excitaciones alucinantes, esos deseos que se salen de la línea de “la moral y las buenas costumbres” que se nos ha impuesto, un sin fin de gustos placenteros que a veces son sexuales o creativos, que nos satisfacen de manera desmedida y que nos hacen adictos en secreto, todos necesitamos desahogar el aburrimiento sublime de tener tanta luz en nuestra mente, abrirle las puertas a la oscuridad. Y he ahí entonces la causa de que el ser humano allá decaído en una degeneración colectiva de la mente, se le ha prohibido durante siglos expresar su intelecto inconsciente, y eso, creo firmemente, llevo poco a poco al caos que se ve a diaria y noticiarios a nivel mundial, depresión colectiva, trastorno sublime y dormido. ¿Será demasiado tarde para reparar tal daño en la raza humana? Yo creo que sí.

No podría vivir siempre de día bajo el don de energía, vida y afecto, generoso y desmedido a la vez, del padre cósmico, el Sol. También tenia que sentir ese don de gestación emocional, ese sentimiento de melancolía poética receptiva, que teje sublime la creatividad en mi inconsciente la madre arquetípica, la Luna.

Es incoherente, un día eterno, como una noche eterna, es inaceptable entonces eterna luz de bondad imponiéndose a la tentadora oscuridad. No me puedo permitir ser solo buena persona por toda mi vida, arriesgándome así a experimentar un colapso que se mostrara de súbito y me transformara en un victimario más de la sociedad en que vivo.

Me confieso, me fascina el arte oscuro de la literatura y el cine de terror, mis héroes de infancia son asesinos, monstruos y psicópatas, adoro estar influenciado de todo aquello y maravillarme con mi bizarra imaginación, en secreto, de los pensamientos más degenerados, sangrientos y grotescos. Poco a poco me voy reprimiendo y sintiendo ganas de ser uno de mis héroes en la vida real, mas soy equilibrado, y no me dejo envolver completamente en lo oscuro, sé lo que la gente cataloga como bueno o malo, y se que hay un solo paso entre mis fantasías y cagarme la vida.

¿Cómo desahogar tantas ideas inaceptables para esta dimensión? La formula alquimia esta lista, el final de mi búsqueda, solo debo reflejar todo en el arte, hacer arte.